¿Cuánto terror vale tu paraíso?

Foto: Dara Scully /The Sleeping Bird (2013)

Escrito por Obi Feuervogel

Hace mucho tiempo atrás, por casualidad o por causalidad, dí por primera vez, sin saberlo, con el concepto “desaprender”, y hace un par de años escuché de nuevo ese término en una entusiasmada conversación de mi hermano con la familia. Él nos comentaba como había sido su clase de Doctorado y que el tema sobre la mesa era “aprender a desaprender” o algo parecido.

Pensándolo detenidamente, creo que es una palabra que me ha acompañado desde que vivo sólo, fuera de mi lugar de origen y desafortunadamente lejos de mi familia. Desaprender es una palabra que desde entonces intento convertir en acción los últimos años, a veces funciona, a veces no. No tengo ninguna duda que la mayoría de nuestros padres, hermanos, hermanas y familia en general, figuras de referencia, nos intentan educar, enseñar y/o inculcar valores, conceptos, reglas, “realidades” que tal vez les funcionaron, o que a su vez a ellos les enseñaron. Y relacionándolo todo, me vienen a la mente frases como “De tal palo, tal astilla”, “Hijo de Tigre, pintito” y ¿por qué no? hasta la más mercadológica y actual frase “eres lo que comes”. En resumen, pareciera ser que todo se aprende de alguna situación, de alguien y que esta forma se repite una y otra vez como un concepto de vida.

Al final todo es causa y efecto, acción y reacción, acto y consecuencia. Y si analizáramos qué, cómo, cuándo, dónde se originó el terrorismo, dudo mucho que encontráramos una respuesta acertada.

Lamentablemente hay muchos países, bajo el yugo de grupos de personas sin escrúpulos que se creen con la verdad absoluta, con el aura profética de salvación, y es aquí cuando me encantaría saber que pasa por la mente de un terrorista para llevar a cometer semejante acto de cobardía, de horror.

Terrorista: ¿Qué falsas promesas te han vendido? ¿Por qué las has comprado? ¿Cuál es tu verdad ignorante o tu ignorancia verdadera? ¿Cuánta sangre vale tu felicidad? ¿Cuánto dolor la asegura? ¿Cuánto terror vale tu paraíso? Te aseguro terrorista, que lo que encontrarás será la nada y ninguna “tierra prometida”, ningún “paraíso”. Sé que nunca lo encontrarás, creando este terror, esta masacre y horror.

Lo ocurrido en Manchester, como todos los lamentables ataques terroristas perpetrados en los últimos años en muchas partes de Europa, es más visible, pero no olvides, que hay muchísimos más en otros países como Siria por mencionar un ejemplo. Muchos atentados terroristas que no vemos de la misma manera, tal vez porque nuestra ignorancia nos hace pensar que estos países están acostumbrados, porque no es nada nuevo. Tal vez al ocurrir esto en ciudades como París, Berlín, Madrid, Manchester lo sentimos más cercano, como si nos pasara a nosotros. No sé, es algo que nunca he comprendido, quizá es simplemente que a veces hay dos formas de medir las cosas.

Después del atentado terrorista a las Torres Gemelas en USA, siento que el mundo no es el mismo, nosotros no somos los mismos, al menos yo no lo soy, y desde ese día, no hay día que no me haga una nueva pregunta, un nuevo planteamiento. Y es cuando vuelve a mi mente esa palabra “desaprender”, porque estoy seguro que si estas personas aprendieran a desaprender todo lo que les han vendido como verdad, no sería tan fácil convencerlos o no sería tan fácil plantearse hacer daño, crear terror.

Es preocupante que se está cambiando la elección de las víctimas y/o el objetivo de sus amenazas (hasta para eso deberían existir ciertos códigos), e igualmente preocupante es la intensidad y magnitud del terror que siguen creando, porque si bien es sabido que en conflictos como el que desgraciadamente vive Siria, estas personas sin escrúpulos y con la sangre más fría, no tiemblan ni dudan en ejecutar acciones de terror en contra de niños y niñas. Creo que ahora lo quieren conseguir también en Europa.

Ya sea en ciudades en guerra o en las capitales europeas, estos tipos de actos me duelen, me ocasionan tristeza, me quitan el sueño y el hambre. No sé cómo lo viven los demás, a mí personalmente me crea mucha angustia y desasosiego. Pero eso se aquieta, se calma al ver las acciones de personas, de héroes reales que ayudan y tienden una mano en esos momentos de gran necesidad, por ejemplo, ese vagabundo que en vez de huir, ayudó a las víctimas de lo ocurrido en Manchester.
Toda esa gente que no vemos, pero que están en el lugar del conflicto ayudando, dando hasta su vida por salvar a niños y niñas. En fin, tal vez sea el momento de preguntarnos si somos capaces de aprender a desaprender y empezar a construir una nueva verdad que nos haga mejores personas día a día.