¿Qué le está dando al traste al país?

By Rogelio Aguilar Cruz. 12 de mayo del 2017.

  1. Contexto General

Decía Max Weber, en una de sus mejores obras “Economía y Sociedad”, que lo opuesto a la empresa, es la Hacienda. La primera por su orientación económica, por la ganancia, en otros términos; y la segunda, porque su orientación se basa en la cobertura de necesidades. Bajo esta lógica, desde el periodo del imperio egipcio, la Hacienda[1] ha permitido que bajo los diferentes modelos de gobierno, llámese república o monarquía, los Estados se mantengan y cumplan su cometido. Y sí, si es notorio acotar, que la obligación de contribuir del gobernado hacia el gobernante es tan añeja, que no ha respetado esos modelos, pasando de monarquías a estados republicanos. Es allí donde la historia parece haberse detenido, donde los reyes, emperadores o símiles, viven en la opulencia, en el derroche, en el mundo de la “divinidad”; de la fantasía, de la pleitesía, esa ostentosidad, que se reflejaba en las comidas y cenas tumultuarias hechas por el monarca, para sus guerreros, al regresar de una batalla ganada, la vida de lujos y caros en collares, esclavas, amuletos y joyas con valores incalculables, además de las excentricidades en monumentos y edificios. Allí está la vida de Carlos V, que vivía una vida llena de lujos, viajes y siempre se hacía acompañar de un séquito, aunque no fuera necesario. Este emperador llegó a endeudar de manera desastrosa a su gobierno. Demetrio E. Brisset Martín[2]  señala que para materializar el poder, son diversas las expresiones simbólicas que reflejan autoridad o poder: uniformes, insignias, armas, creaciones artísticas, edificio y quizás su manifestación más ostentosa sea la arquitectónica.

Así que la Hacienda, ha sido en el devenir histórico del Estado, el factor fundamental del manejo de recursos por parte de gobernantes, tanto en los estados monárquicos, como en los estados republicanos. Y así tenemos, como en el mundo contemporáneo, los modelos de economía han pasado del estado de bienestar al modelo de libre mercado, pero el manejo de la Hacienda en el Estado, se ha mantenido para la abundancia. Encontramos excepciones de gobiernos democráticos, en los que los gobernantes asumen una postura austera, racional, disciplinada, en lo relativo al manejo del gasto público, pero se asume que son contadas excepciones.

  1. Situación actual. Caso mexicano.

Por ello, se reitera ¿Qué le está dando al traste al país?

Se ha reiterado que la corrupción y la impunidad en México, son dos grandes males que lo aquejan, se ha precisado de igual manera que la falta de rendición de cuentas, ha hecho que la sociedad desconfíe de los gobernantes y de la clase política.

Sin embargo, ¿Qué tema puede ser aún más sensible ante la realidad desigual que vive el país?

No encontré mejor respuesta que la siguiente:

La falta de empatía del Gobernante, ante la sociedad en general, respecto al abuso y mala administración en el manejo de las cuentas públicas.

Partiendo de las líneas anteriores, ha quedado de manifiesto que la hacienda ha tenido como eje fundamental, recaudar de las personas físicas y morales, ingresos que le permitan el desarrollo de los fines del Estado. Pero a raíz de la conclusión del periodo presidencial de José López Portillo,- quien dicho sea de paso, nos dijo “que teníamos que acostumbrarnos a administrar la abundancia”, pero dejó en números rojos su administración-, nuestros representantes populares, han visto la administración pública, como una empresa privada, de la que pueden meter mano, sin que nadie, los llame a cuentas y sancione.

Y así hemos pasado de gobernantes “clasemedieros”, a una nueva clase gobernante millonaria. Pasamos de administradores públicos, a administradores públicos que hacen negocios, como si se tratara de su propia empresa o de su propio negocio.

  • Una Muestra: Los Sueldos de Servidores Públicos.

Más allá de establecer las deficiencias de la administración de la cuenta pública o la corrupción y negocios que al interior de una dependencia se generan, la sociedad parece poner en tela de juicio el capítulo de pagos por sueldos y salarios de los servidores públicos en México.

En el país, según el Presupuesto de Egresos de la Federación, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Montes, junto con tres ministros más, son quienes más ganan, toda vez que el sueldo anual que percibirán para este 2017, libres de impuestos y contando prestaciones será de $ 4,658,775.00 ( cuatro millones seiscientos cincuenta y ocho mil setecientos setenta y cinco pesos 00/100 M.N. ).

El Presidente del Poder Judicial de la Federación, junto con los ministros José Ramón Cossío Díaz, José Fernando González Salas y la ministra Margarita Beatriz Luna Ramos, reciben mensualmente $ 388,231.00 (trescientos ochenta y ocho mil doscientos treinta y un pesos 00/100 M.N).

Esto  equivale a 176 veces el sueldo mínimo mensual en México, es decir, tomando como base $2,200.00 (dos mil doscientos pesos 00/100 M.N.). Para que un trabajador asalariado llegue a esta cantidad, requeriría trabajar por lo menos, 14 años.

Otros sueldos millonarios

Aunque estos funcionarios no ganan más que el Presidente,-quien percibe aproximadamente un sueldo mensual de $ 250,247.57 (doscientos cincuenta mil doscientos cuarenta y siete pesos 57/100 M.N.) en este 2017- ,  sí tienen salarios envidiables y algunos solo tienen diferencias de miles de pesos respecto a Enrique Peña Nieto.

Cargo Remuneración anual neta en pesos
Consejeros y consejero presidente del INE 2 millones 994,563
Nuevos magistrados electorales 2 millones 961,450
Auditor Superior de la Federación 2 millones 957,059
Ministros de la Suprema Corte* 2 millones 936,457
Presidente de la CNDH 2 millones 905,378
Secretario general de la Cámara de Diputados 2 millones 655,713
Secretario ejecutivo del INE 2 millones 644,910
Secretarios generales del Senado de la República 2 millones 420,904
Senador 1 millón 884,312
Diputado 1 millón 460,550

Fuente: Ley de Egresos de la Federación 2017.

 *Los que entraron después de la reforma de 2009

  1. Conclusiones

Un somero análisis en 01 de los 09 capítulos presupuestales que se maneja en la Administración Pública, permite evidenciar los desproporcionados manejos al momento de asignar las remuneraciones a “altos funcionarios”. Hay más funcionarios en estos supuestos, de exageradas remuneraciones, en el presente artículo, solo presentamos una pequeña, pero muy pequeña muestra. Si regresamos a la premisa de Max Weber, al señalar que la Hacienda tiene como base la cobertura de necesidades, entonces no estamos cumpliendo este principio, pues hacer ricos y reyes a nuestros servidores públicos, no es una necesidad que requiera la sociedad, por el contrario, los está repudiando. Hace falta la vocación “juarista” en nuestros gobernantes, aquella que se enmarcaba sobre la no improvisación de fortunas, la no entrega al ocio y a la disipación, a vivir en lo que él llamaba “la honrada medianía”. Hace falta tanta prudencia, que la sensatez se ha perdido en el desierto.

Referencias:

Brisset Martín, D.E. Los símbolos del poder. Consultado el 12 de mayo en: http://www.gazeta-antropologia.es/?p=108

Nación 321. Los 4 funcionarios públicos que reciben los sueldos millonarios más altos.Consultado el 12 de mayo en: http://www.nacion321.com/gobierno/los-4-funcionarios-publicos-que-reciben-los-sueldos-millonarios-mas-altos

[1] Según la RAE, conjunto de las rentas, impuestos y demás bienes de cualquier índole regidos por el Estado o por otros entes públicos.

[2] Catedrático de Comunicación Audiovisual, de la Universidad de Málaga (España)