#NiUnaMenos. Ni por inteligentes ni por bellas.

Foto : Proceso

Por Alma Urtecho.

En el último mes, en México han trascendido varios hechos que afectan a las mujeres pero en este artículo me centraré en dos, los cuales involucran a periodistas, una corresponsal del diario capitalino La Jornada quien centró sus esfuerzos en publicar artículos sobre abusos a derechos humanos, violencia y narcotráfico y la otra, comunicóloga, conductora y guionista de canal once. Dos personas de diferentes edades, actividades y hábitos; hablo de Miroslava Breach y Tamara de Anda “plaqueta”. Seguramente a algunos no les gustará que en un mismo artículo me atreva a mezclar a estas dos personalidades, pues ¿cómo alguien podría intentar relacionar a una gran periodista como Miroslava Breach quien tenía un línea específica de investigación con una conductora de un canal pobremente publicitado? La respuesta es sencilla, las dos son mujeres como cualquier otra de nuestro México o del mundo y en este sitio en el que existimos, hay mujeres y hombres con y sin estudios, con mayor, menor o nula presencia en medios, con o sin seguidores, con y sin capacidad o conocimiento para defenderse de actos violentos, desde los más “simples” (así entre comillas) como el acoso, hasta los más complejos como y el feminicidio, pero esto lo resumimos en que son personas y por ese simple hecho deben ser respetadas.
¿Pero qué es lo relevante en cuanto a estas dos mujeres? Iniciaré con Tamara de Anda. Muchas personas no tenían conocimiento sobre esta mujer, algunas han visto su programa, “Itinerario” (del canal once del Instituto Politécnico Nacional) o la han escuchado en su programa #La1 Macho en rehabilitación transmitido por radio fórmula. Lo que puso el nombre de Tamara de Anda, o su pseudónimo Plaqueta, en la mira de la población mexicana, fue su decisión de denunciar ante el ministerio público a un taxista quien le gritó en la vía pública <<guapa>>. Para muchos es un acto exagerado pues se trata de un inofensivo piropo. En redes sociales tuvo muchos detractores quienes alegaban que debería agradecer porque, según, no tiene tanto “chiste” ni es tan “talentosa” la mujer y mucho menos “atractiva”; pero lo cierto es que a nadie se le tiene que gritar lo guapa o guapo que es. Quiero aclarar, no se trata de que no podamos admirar o reconocer que alguien nos resulta atractiva, lo inadmisible es gritarlo, debido a que para empezar ya es un acto ventajoso establece un desequilibrio en las relaciones de poder definidas en el contexto de la interacción entre las personas. Y es en esta interacción en la que cada una de nosotras podemos decidir si cooperamos o no para dar validez a dicha interacción. Es decir, yo tengo la opción de responder o ignorar a un saludo (Gaytan, 2011).
Propongo un ejemplo. Hay veces que en la calle reconocemos a alguna persona y le gritamos o nos acercamos y si existe mucha confianza puede caber un <<guapa>> que se recibe de buen gusto porque hay una relación recíproca de confianza y camaradería. Una pequeña gran diferencia entre el “piropo” del taxista y la de nuestro amigo/conocido es que el chofer pretende molestar, no interactuar en un estado de equilibrio respetando roles de interacción definidos cultural y simbólicamente, los cuales implican una negociación. En el caso de Tamara de Anda claramente el sujeto no esperaba una respuesta, solo lanzó su mensaje con un tono lascivo y esto sería lo que principalmente transforma el piropo en acoso sexual callejero, el cual consiste en acciones expresivas o verbales, toqueteos, contacto físico, exhibicionismo, entre otros actos, que no son autorizados ni correspondidos, que generan un entorno social hostil y tienen consecuencias negativas para quien las recibe (Gaytan, 2009).
Este tipo de conductas, las padecemos constantemente y podrían argumentar que un “piropo” no es dañino, podrían decir que mientras sea algo amable no pasa nada, pero sí pasa, es tan común que muchas mujeres tardan horas buscando alguna vestimenta que pueda blindarlas de los improperios de algún individuo con “iniciativa”. En el caso que les describo existió una consecuencia debido a la denuncia gracias a que El Código Penal para el Distrito Federal Publicado en su Gaceta Oficial del el 16 de julio de 2002, capítulo III se tipifica el delito de Acoso Sexual, La Ley de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres en el Distrito Federal, que entró en vigor en mayo de 2007 prevé en su artículo 16 fracción 13 que se deben establecer medidas para la erradicación del acoso sexual y acoso por razón de sexo. Además menciona en su artículo 23, que los entes públicos deberán implementar en coordinación con las autoridades competentes medidas destinadas a erradicar cualquier tipo de discriminación, violencia o acoso por razón de sexo. En 2012 se aprobó el Protocolo para la Prevención, Atención y Sanción del Acoso Sexual en la Administración Pública del Distrito Federal (hoy Ciudad de México). Sin embargo no todas las afectadas denuncian, por vergüenza, por desconfianza o por sentirse permanentemente en un estado de indefensión. La lección que nos da Tamara de Anda es, mientras no denunciemos no habrá un cambio importante que posibilite, a todas la mujeres, el disfrute de nuestro derecho a transitar libremente sin ser molestadas o violentadas. No importa si piensan que hacemos perorata del asunto, no importa si nos dicen dramáticas, exageradas, urgidas de atención, lo cierto es que los hechos de violencia que nos afectan nos dan la razón. Todo inicia con algo simple, sencillo, inofensivo (para algunos) pero poco a poco va incrementando, y pasan de un simple piropo, a un tocamiento, a un frotamiento, una invitación, a un hostigamiento, a un abuso, una agresión, un secuestro, una violación y un asesinato.
Esta última consecuencia, el asesinato me da la apertura para hablarles de Miroslava Breach, una periodista ejecutada el pasado 23 de marzo. Con ella suman siete las mujeres dedicadas al periodismo asesinadas en México desde 2005. Como lo mencioné en párrafos anteriores Miroslava Breach centró sus esfuerzos en temáticas de derechos humanos, violencia y narcotráfico, documentó la escalada de violencia de Chihuahua y la relación de ésta con el crimen organizado. Se interesó en los rarámuris y lo mismo escribió sobre ellos como campeones del ultramaratón de los cañones en la sierra, como su lucha por conservar lejos de territorio tarahumara a las mineras; documentó los despojos de tierras y casas a campesinos, también difundió la lucha de los indígenas por defender los bosques de talamontes a servicio del crimen organizado. Su interés en el respeto a los derechos humanos la llevó a investigar y documentar, abusos, matanzas y las olas de violencia causadas por el narcotráfico.
También escribió sobre la corrupción, durante la gestión de César Duarte y sobre Sergio Almaraz Ortiz, el secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, quien reprobara los exámenes de confianza del Sistema Nacional de Seguridad Pública, lo que concluyó en el cese del funcionario. Así como de los procesos electorales en Chihuahua. Hizo difusión de los feminicidios perpetrados en ese estado, mostró su indignación con el asesinato de Marisela Escobedo, quien libró una intensa batalla para que el gobierno aprehendiera al asesino de su hija Rubí convirtiéndose en el proceso una víctima más. Quienes conocieron a Miroslava Breach, hacen mención de su compromiso con la verdad, de su interés en el respeto a los derechos humanos de la casi necesidad que tenía de evidenciar a los corruptos.
No podemos dejar a un lado que además de tratarse de una periodista comprometida, también era madre y su victimario no dudó en ejecutarla frente a su hijo de 14 años. No quiero imaginar la impresión que se llevó el adolescente; escuchar, ver y permanecer frente al cuerpo de su madre con ocho impactos de bala. No será algo fácil de olvidar.
Como mujeres, nos enfrentamos a diferentes formas de violencia día a día, muchas de nosotras además de tener un trabajo, tenemos una familia y tenemos hijos; como mujeres nos organizamos para partirnos en los pedazos necesarios para poder trabajar, cuidar de los hijos, organizar y administrar un hogar, cuidarnos en la calle y el trabajo. Miroslava Breach tenía un trabajo de riesgo y lo sabía pero su objetivo era mayor, evidenciar la realidad para, posiblemente, ser parte de un despertar ciudadano. Con su muerte no podemos dejar a un lado las luchas, las evidencias y la necesidad de que su labor tenga continuidad, pero, con los datos actuales en torno a la seguridad de las y los periodistas, ¿quién se atreverá a cubrir su agenda? Quien lo haga, deberá tomar en cuenta los riesgos y los fines. No puedo evitar recordar a Leona Vicario quien tuvo una importante, aunque no tan mencionada, participación en la independencia de México, Leona tuvo como mayor motivo para participar, el ver libre a su patria y a su modo contribuyó a ello.
Cada uno de nosotros desde su campo de acción podremos ser parte del mejoramiento de nuestro país, desde el interés de lograr la igualdad de oportunidades y derechos entre mujeres y hombres, hasta la limpieza de fondo que necesita nuestro gobierno a fin de que cuando se hace una denuncia por corrupción, por colaboración con el crimen organizado, por violaciones a los derechos humanos, etcétera, las consecuencias sean inmediatas y ejemplares.
Como podemos observar, ambos casos muestran diferentes caras de la violencia mientras a una persona la hostigan por ser mujer atractiva, a otra la asesinan por ser mujer periodista, pero, (el gran pero) tuvieron que involucrar su condición de madre en ese acto cobarde, porque aún se tiene la creencia de que las mujeres debemos estar cuidando hijos, no poniendo en evidencia corruptelas, masacres, despojos o violaciones a derechos humanos. Podemos también señalar que la violencia contra las mujeres va desde un insignificante halago no solicitado hasta un feminicidio, y entre esos dos polos entran miradas amedrentadoras, palabras altisonantes, hostigamientos, chantajes, amenazas, golpes, mutilaciones y asesinato. A una la violentan por su belleza y a otra por su inteligencia, pareciera que las mujeres no podemos ser bellas ni inteligentes, ni capaces, pero tampoco tenemos que quejarnos, debemos aguantar estoicamente todo lo que nos ocurra para no molestar las sensibilidades de quienes sí tienen derecho a emitir una opinión no solicitada sobre nuestros cuerpos o trabajos.
Es importante señalar que en nuestro país contamos con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en la cual se definen conceptos fundamentales como la violencia contra las mujeres, derechos humanos de las mujeres, discriminación y libertad de las mujeres. Es una ley que puntualizó por primera vez todos los tipos de violencia, psicológica, física, económica, patrimonial y sexual, para dejar claro que la violencia no necesariamente produce lesiones físicas. También menciona los ámbitos de la vida en la que están siendo violentadas las mujeres, definiendo violencia por modalidades: familiar, laboral y docente, comunitaria e institucional. Define el hostigamiento, el acoso sexual y la violencia feminicida, a partir de la cual se tipificará el feminicidio; incluye la alerta de violencia de género como el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad y establece que todos los niveles de gobierno deben implementar medidas de prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres.
Tenemos una ley general que pretende garantizar una vida libre de violencia para las mujeres, no obstante, la no violencia es algo que se debe enseñar no imponer, debemos educar y educarnos con base en el respeto mutuo sin importar quienes, cómo o de donde somos, o a qué nos dedicamos o si nuestro empleo o profesión es de riesgo; yo no considero mi trabajo ni mis intereses de riesgo, pero como mujer sí me identifico como una persona en riesgo constante; no se trata de mí y otras dos mujeres se trata de muchas mujeres y es por ello que no detendré mi pequeño aporte al mejoramiento de mi entorno y espero que nadie decida violentarme por lo que escribo.

REFERENCIAS.
Gaytan, P. (2009). Del piropo al desencanto. Un estudio sociológico. México. UAM, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Sociología.
Gaytan, P. (2011) Calle, Cuerpo y Género. La identidad como proceso en la Ciudad de México. Acta Sociológica. 55 (mayo-agosto) pp 37-53. Recuperado el 25 de marzo de 2017 de www.revistas.unam.mx/index.php/ras/article/download/27980/25874.
http://oig.cepal.org/sites/default/files/acoso_callejero_nov_2015.pdf
http://www.paot.org.mx/centro/leyes/df/pdf/GODF/GODF_30_03_2012.pdf
http://www.animalpolitico.com/2014/02/ellos-y-ellas-son-los-periodistas-asesinados-en-mexico-segunda-parte/
https://articulo19.org/asesinan-a-miroslava-breach-en-chihuahua-en-un-mes-suman-tres-homicidios-de-periodistas/
https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2918/10.pdf
http://nortedigital.mx/wp-content/uploads/2016/06/EDICION-JUN26.pdf