LAS PALABRAS, LO QUE SE NOMBRA SE VUELVE ACCIÓN.

Por: Anahí Vázquez Pérez

Antes de iniciar, déjame explicarte mi sentir, porque es a partir de ahí en donde comienza el cuestionamiento de lo que escribo aquí. En el rol de la etiqueta de profesionista, en el poder que te da tener conocimiento y desconocimiento de algunas cosas, comencé a darme cuenta que los discursos siguen siendo los mismos, que no hemos cambiado más en discurso pero si en algunas acciones, fue así como en este ámbito de las sexualidades comencé a notar como varias personas comenzaron a preguntarme a mí y a otras/os compañeras/os acerca de temas como la permisividad de la vivencia de la sexualidad para todas las personas, y en varias ocasiones me di la oportunidad de escuchar a otras/os y escucharme a mí misma ( acto que me es difícil en ocasiones) responder algo así como lo siguiente: “ lo que vivimos actualmente es por todos los constructos sociales que nos imponen”, “los constructos sociales introyectados que naturalizamos y replicamos limitan el ejercicio de la sexualidad”, “ sí. Es porque así nos educaron, así son los constructos sociales” y fue ahí en donde dije, a ver, ¿ qué respuesta es esa?,¿ la duda queda resuelta?, es decir; con mencionar “sí, es por los constructos sociales” da una oportunidad de respuestas más allá del sentir de “ bueno, así son las cosas”.. y dije no, no creo que sea la única opción, y fue como he comenzado a leer otros textos que me han permitido llegar a la reflexión de hoy…

Ciertamente hablar de temas relacionados con las sexualidades nos refieren en primera instancia a los constructos sociales, muchos de ellos planteados desde la heteronormatividad, definiremos este término tomando como referente a Michael Warner (1993) para referirse al conjunto de relaciones de poder por medio de las cuales la sexualidad se normaliza y reglamenta en nuestra cultura y las relaciones heterosexuales se institucionalizan y se equiparan con lo que significa ser humano. En otras palabras, la heteronormatividad es el régimen social y político que impone que la heterosexualidad sea la única sexualidad “normal”, natural y legítima y, como tal, visible y asociada a una serie de derechos, y claro que empata con la respuesta de los constructos sociales pero creo que ahora mismo, en la realidad que vivimos es necesario ir mas allá de esta heteronormatividad…

Cuando partimos de lo “normal” nos referimos a lo aceptable- sano y realizando una análisis del lenguaje lo “opuesto” a este término seria “ anormal” sinónimo de insano-enfermo,¿ a cuantas personas juzgamos por este término?, cada cuanto nos encasillamos en esto sin notar que nos limita, si el propio lenguaje nos limita, es así como mediante un lenguaje performativo van anclados un mundo de significados, al referirnos a alguien o algo con un significado profundo, lo nombramos para que exista, para continuar me permitiré citar a varios autores para analizar este término,

A lo largo del siglo XX la definición del concepto “performatividad” la propuso John L. Austin, esta definición se fue afinando y distintos pensadores fueron revelando nuevos significados y nuevas posibles aplicaciones del mismo.

A comienzos de los años setenta, el filósofo francés Jacques Derrida (1930-2004) hizo una aportación tan fundamental como obvia. Los actos del habla no son ejercicios libres y únicos, expresión de la voluntad individual de una persona, sino que más bien son acciones repetidas y reconocidas por la tradición o por convención social, fue posteriormente en donde a lo largo de la primera mitad de los noventa, la filósofa estadounidense.

Posteriormente Judith Butler (1956) llevó las teorías de Austin y Derrida a los estudios de género. Butler emprendió una revisión radical del concepto de “género”. “El cuerpo no es una realidad material fáctica o idéntica a sí misma; es una materialidad cargada de significado (…) y la manera de sostener ese significado es fundamentalmente dramática. Es decir cada uno de nosotras/os habita un cuerpo único, somos nosotros quienes le damos significados a esos cuerpos, entonces en este acto de nombrar al cuerpo se va asignando sexos y géneros que limitan o esquematizan lo que somos para ser nombrados y tomados en cuenta, es por ello que con todos estos textos se llega a la conclusión que la palabra sexo y género son performativos por lo tanto debería de dejar de entenderse a ambos términos con una asociación a lo natural, y estable como el binomio de hombre-mujer, somos lo que construimos con nosotras/os como nos posicionamos somos realidades que se van transformando conforme a nuestro comportamiento y discurso.

“Uno no es simplemente un cuerpo, sino, de una manera clave, uno se hace su propio cuerpo y, de hecho, uno se hace su propio cuerpo de manera distinta a como se hacen sus cuerpos sus contemporáneos y a cómo se lo hicieron sus predecesores y a cómo se lo harán sus sucesores” (Bluter 2004).

Ahora con lo leído hasta aquí me parece suficiente para cuestionarnos lo de un principio, basta con responder que son los constructos sociales que nos limitan o será hora de comenzar a apropiarnos de nosotros, a construirnos de una manera diferente, a ver más posibilidades de lo que hasta ahora existe, si bien algo que me queda claro y que podría decir desde mi experiencia es que no podemos desapegarnos de aquello que llamamos constructos sociales porque son cosas que están muy arraigadas en nosotras/os pero lo que si considero es que con el solo hecho de cuestionarnos este punto de la importancia de nuestro lenguaje, de nuestras respuesta nos permitirá generar nuevas posibilidades para aquellos/as que hemos sido excluidas/os, segregados por no ser “ normales” y se quizá todo esto sea muy curioso porque talvez al leer “aquellos que somos excluidos” pensaras, ¿ Tú también, has sido excluida? (refiriéndote a mi) y volveremos al mismo análisis damos por hecho algo… pero si, en esta ocasión valdría remarcar que todas/os hemos sido excluidas/os de algún modo, desde el ser, el sentir compartido o bien nosotras/os mismas/os nos hemos excluido de la posibilidad de ver la diversidad de posibilidades de existir ¿ qué utópico suena esto no?, si pero a veces esa es la utopía que nos sostiene para seguir buscando un mundo mejor y que mejor que empezar por ti, por mí, por nosotras/os, nombrando las diversas posibilidades de habitar al cuerpo, así podríamos dejar de soñar con un mundo en donde el respeto a las diferencias exista sin la necesidad de incluir a todos por igual, porque no, no lo somos, ni iguales, ni idénticos, solamente por ser, ser como cada uno/as decida, en la vivencia de la sexualidad somos lo que hacemos con nosotras/os mismos/as.

Gracias por leer.
Referencias:
Warner, M. (1993) Fear of a Queer Planet: Queer Politics and Social Theory Minneapolis: University of Minnesota Press

Antonio torre medina (2004) Barcelona la nocion de la fuerza ilocutiva en la obra “como hacer cosas con las palabras” de Austin.Barcelona.

Butler, j., 2002, Cuerpos que importan, Paidós, Barcelona
Butler 2004, “Performative acts and gender constitution” en Bial, H. (ed.) The Performance Studies Reader, Routledge, Nueva York. Derrida, j., 1989, “Firma, acontecimiento, contexto” en Márgenes de la filosofía, Cátedra, Madrid. J. C.-S.

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