TRANSICIONES GUBERNAMENTALES EN LOS MUNICIPIOS. PROCESOS INACABADOS EN CHIAPAS

 

Artículo elaborado por Rogelio Aguilar Cruz.
“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar,
pero el mar sería menos si le faltara una gota” Madre Teresa de Calcuta

INTRODUCCION.

Reconozco que he dejado varios artículos para las siguientes ediciones, de suma importancia, tales como la falta de reglamentación Municipal, los endeudamientos en los Ayuntamientos de Chiapas, entre otros; sin embargo, algo que parece agravarse, conforme se fortalecen las potestades municipales, atrajo mi atención por completo. Me refiero a la renovación de los Ayuntamientos.

He observado en diferentes medios de comunicación, que hoy la atención se centra en los que se van y los que llegan. El ojo del huracán en mas de las ocasiones, unido con un morbo público y el chacoteo diario, llena las notas en periódicos y para cuando lean este artículo, ya no será letra muerta. Incluso, me atrevo a predecir que tendrán que actuar y entrar en acción los operadores de la Secretaría de Gobierno, para atemperar los ánimos y mediar entre autoridades salientes y entrantes. Buscar la armonía, paz y tranquilidad en un Estado tan complejo, diverso y disperso como el nuestro, tiene matices particulares; procuraré reflexionar en este artículo con la idea clara que es obligado que este proceso tan comentado y difundido en las últimas semanas, sea analizado y atendido, pues en las condiciones actuales, adolece de elementos necesarios.
PANORAMA GENERAL EN EL PAIS.

En un estudio llevado a cabo por Enrique Cabrero Mendoza1, Coordinador del libro, titulado “Políticas de modernización de la administración municipal” (Cabrero 2003, páginas 155 al 190), presenta un panorama de la realidad de la administración municipal en México. Señala que 7% de los municipios en el país cuenta con más de 50,000 habitantes, mientras que 13% tiene entre 10 y 50,000 habitantes.
1 Enrique Cabrero Mendoza, Coordinador. “Políticas públicas municipales, una agenda en Construcción”. Centro de Investigación y Docencia Económico y Editorial Porrúa. Primera edición, septiembre de 2003.
En México existen 2,445 municipios2, de los cuales:
7% tiene más de 50,000 habitantes
13% tiene entre 10 y 50,000
19% entre 2,500 y 10,000
61% menos de 2,500
También se menciona básicamente que el 7% serían los clasificados como urbanos, el 13% los semi urbanos, y el restante 80% estaría clasificado como rurales.
En el ensayo “Hacia la construcción de una agenda para la reforma administrativa municipal en México”, Cabrero aduce a la realidad del municipio, evidenciando, según sus propias palabras, los viejos y los nuevos problemas de la administración local, siendo éstos: La fragilidad del marco normativo, La persistencias de sistemas administrativos obsoletos, La precariedad de sistemas de gestión de servicios públicos municipales, La falta de profesionalización de los funcionarios municipales, La ausencia de sistemas de planeación municipal y La ausencia de instrumentos de gestión para incorporar una visión integral del 
desarrollo local.
Derivado de estos datos duros, César Augusto Rodríguez Gómez3, señala: “Un lugar común que se encuentra en todos estos tópicos indicativos del diagnóstico municipal, es que éstos se acentúan mayormente en los municipios caracterizados como rurales. Pero además, los rasgos de más “atraso” se presentan en determinadas zonas del país, siendo el centro y el sur las que enumeran una gran cantidad de municipios dentro de esta clasificación. Son pues los municipios rurales los más representativos de las prácticas administrativas tradicionales.”
El panorama, aún cuando el trabajo de Cabrero fue elaborado hace ya casi una década no varía, dada las características relativas de crecimiento y desarrollo en nuestro país. Por lo mismo especialistas en el tema, incluidos en la Red denominada IGLOM coinciden en que uno de los problemas mas relevantes de los Municipios en nuestro país es la ausencia, fragilidad y carencia de un Marco Normativo adecuado.
2 Datos del INEGI nos indican que en los últimos años se ha registrado la creación de nuevos municipios, por lo que cualquier verificación de los datos actuales, ingresar a www.inegi.gob.mx.
3 César Augusto Rodríguez Gómez. Las dificultades de las transiciones administrativas de los municipios de México, Documento de trabajo No. 23, CESOP, Cámara de Diputados. 2007.
Por lo mismo, la fragilidad a que alude el Director General del CIDE, refleja la actual problemática que abordaremos en el caso de nuestro Estado, referente a los procesos de Entrega-Recepción en los Ayuntamientos.
CASO CHIAPAS.
Hasta antes de 1998, en nuestro Estado, las renovaciones de los Ayuntamientos eran procesos no regulados, no estaban en la agenda del interés del Legislativo, mucho menos del Ejecutivo. Las transiciones tenían el sello de la discrecionalidad de los gobiernos salientes y entrantes y la buena fé era lo que se contaba o con lo que se trabajaba. Dicho de otra manera, teníamos ayuntamientos que al fenecer su período de ejercicio constitucional, no hacían entrega formal de su administración municipal al ayuntamiento electo, poca o nula era la entrega de los bienes muebles e inmuebles propiedad del municipio.
Fue hasta agosto de 1998, que se legisló en ese sentido, expidiéndose la Ley que fija las Bases para la Entrega-Recepción de los Ayuntamientos del Estado de Chiapas, la cual hasta la fecha ha tenido varias reformas, recientemente la de julio del presente año, quedando como sigue: Ley de Entrega y Recepción de los Ayuntamientos del Estado de Chiapas.
Sin embargo, dada la regulación en la materia, cuyo avance habría que reconocer ha sido significativo, pues si bien es cierto tiene como objeto fundamental asegurar que la transmisión de los recursos e información sobre los asuntos municipales a la administración entrante, se efectúe en tiempo, de forma adecuada, completa y transparente, a fin de asegurar la continuidad en el desarrollo de la gestión pública. No menos cierto es que en los últimos años, los ciudadanos hemos visto con tristeza que las renovaciones de los Ayuntamientos en Chiapas no se dan en los términos que la Ley plantea.
Es decir, ha sido incipiente el camino sobre este proceso de entrega-recepción, pues si lo midiéramos en edad igual al nacimiento de un individuo, estaría en plena adolescencia.
De esta etapa en la que se encuentra el proceso, tres situaciones centran el problema de una deficiente entrega y recepción: primero: la llegada de un Ayuntamiento de partido distinto al saliente; dos, diferencias marcadas de camarillas, grupos y factores de poder al interior entrantes y salientes que juegan a la disputa del poder sobre las posiciones administrativas y; tres: el clásico “agandalle” sobre intereses económicos que no permite dejar obras ya programadas, pero no iniciadas; o suspender las ya iniciadas, dejando recursos etiquetados a las administraciones entrantes, bajo la tesis de perder los emolumentos “extras” propios de la obra pública.
Admito que pudiera existir un cuarto elemento, el de falta de profesionalización de servidores públicos. ¿por qué? Dado que para procesos tan sistematizados, insertos en un Sistema (SIAHM), se requieren profesionales debidamente capacitados y con trabajos calendarizados.
Sin embargo, no lo incluyo, dado que existe capacitación permanente en los órganos de Control y agentes externos que realizan este tipo de trabajos.
La problemática puesta en la observancia del ciudadano común, que comprende, habla, discute y comparte opiniones, lo mismo en la fila del banco que en los pasillos del parque, así el funcionario especializado en el tema, fue motivo para abordar y analizar este tema.
Por un lado, al analizar el contenido de la Ley de la materia, noto que su espíritu se ubica en la formalidad del traspaso. No se hace énfasis en las responsabilidades de los funcionarios en los posibles incumplimientos, faltas de entrega, omisiones, entregas parciales, documentaciones fuera de tiempo, ocultamiento de información, entre otros.
Por el lado de la percepción social, el desencanto de la sociedad chiapaneca estriba en que ve a muchos responsables de administraciones anteriores que no hacen entregas formales adecuadas, oportunas, completas y transparentes, y que no son sancionados por estos actos.
Por lo mismo, es momento de proponer que se replantee una reforma con más rigor en el tema de responsabilidades de los servidores públicos en estos procesos. Es necesario que se califique la falta, para contemplar sanciones en estas causales.

No basta que la Ley exista, ni mucho menos que existan procedimientos ya regulados, que siguen siendo aún frágiles en el contexto de una sociedad que aún pide mas rendición de cuentas.

Si el tramo institucional de gestión municipal es corto, sí aún está pendiente la agenda reeleccionista de los Ayuntamientos, entonces con los elementos que tenemos a nuestro alcance, lo que nos queda es poner el tema en la Agenda de la Legislatura, que sin lugar a dudas, la ciudadanía lo verá con buenos ojos.