EL VIACRUCIS HACENDARIO DE LOS GOBIERNOS LOCALES

“El Viacrucis Hacendario de los Gobiernos Locales”.

La reforma Municipal de 1982 fue fundamental para entender la transición mexicana de las últimas décadas, es decir, enterrar el centralismo e iniciar una vida de asignación de atribuciones a los municipios. Surge entonces la dotación de facultades en el ámbito local y el país pareciera que tiene una idea del reencuentro de proyecto de nación con lo local. Sin embargo de 1982 a 1999, siguió persistiendo la inercia centralista y en la gran mayoría de los municipios del país subsistió la muy escasa capacidad de acción.

Con la reforma aprobada el 23 de diciembre de 1999, en la que existen avances significativos en materia municipalista, sobresalió por su importancia el reconocimiento del municipio como nivel de gobierno, por lo cual se colocó en la antesala de generar al municipio, poder político, administrativo y finalmente poder hacendario.

No obstante lo anterior, la reforma no fue más allá, no hubo traslado de potestades hacendarias de ingresos y/o recaudación y mucho menos mejoraron las fórmulas de asignación de presupuesto federal y estatal al municipio.

La Ley de Coordinación Fiscal es el ordenamiento jurídico vigente desde 1980, en el que se establece la coordinación entre los tres ámbitos de gobierno en materia de los ingresos y su participación. En el año 2000, y lo tomo como referencia toda vez que el Presidente Fox hizo un vigoroso compromiso con los municipios al inicio de su sexenio, enfatizó “en mi gobierno la gente de los estados y municipios no estará rogando por más presupuesto, nosotros transformaremos las fórmulas de las participaciones federales, otorgando en lugar del 20% del presupuesto que hoy ingresa a los estados y municipios, lo elevaremos al 45%.1 Ese fue el compromiso político y allí quedó, sólo en una promesa de campaña. Los municipios vieron decrecer a partir del 2001, sus participaciones.

Si bien es cierto los municipios de este siglo no han tenido la capacidad de hacer vigente lo señalado por el artículo 31 de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos en el sentido de generar ingresos propios para satisfacer las necesidades de su población, no menos cierto es que las misma Leyes Hacendarias, tanto Federales como Estatales, limitan y restringen la capacidad de recaudación local. En el ámbito federal, señalo como ejemplo la extracción de materiales en los márgenes de los ríos ( arena ) que son fondos que los recauda directamente la Federación, pero que con un grado de responsabilidad ambiental y asistencia técnica, deberían los municipios recaudarlo. En el ámbito Estatal, vale la pena mencionar los cobros que se realizan en materia de recaudación vial, desde una licencia de manejo, hasta los cobros por multas, en casos de accidentes o infracciones, materias que le deberían ya corresponder a los ayuntamientos.

Todo lo anterior, sería vigente con las reformas correspondientes a las leyes de la materia, y con una visión federalista con desarrollo municipalista.

Lo hacendario en los municipios, va íntimamente ligado a los Fondos del Ramo 33, ( Fondo III, Fondo de Infraestructura Social Municipal FISM; y Fondo IV, Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios FAFM ) Fondos que significan en la mayoría de los municipios del país, más del 80 o 90% de los ingresos, con los cuales los gobiernos Locales procuran ejercer y cumplimentar todas las demandas de una población. Sin embargo, estos Fondos aún son insuficientes, porque el municipio es un término que equivale a lo local y al mundo cotidiano del individuo, por ende cuenta con espacios particulares, barrios, fiesta, historia y símbolos diversos, municipio es el territorio en el que se reproducen las formas de vida de las familias; la escuela, la iglesia, el mercado, la plaza, las calles, el panteón y sus comunidades, están en el municipio. En realidad es un microcosmos, es la unidad social, territorial y política más pequeña y por ello resulta tan cercano y propio para las personas.

Por ello resulta insuficiente los recursos en los ayuntamientos, porque al encontrarse todos estos elementos inmersos en el municipio, la capacidad de aplicación se vuelve tan compleja. Las gestiones resultan ser desde el apoyo de un medicamento hasta la solicitud de un puente, desde el mejoramiento de una vivienda, hasta la solicitud de una intervención quirúrgica.

Por lo anterior, es necesario que se instrumenten mejores propuestas e iniciativas de leyes que fortalezcan la capacidad de recaudación y gestión local. Menciono dos que se mantienen congeladas en la Legislatura Federal Actual.

1. Introducir criterios de eficiencia en la gestión pública y de eficacia en la recaudación local, procurando que en los procesos de recaudación se premie a los municipios que buscan bajo ejercicios exitosos más ingresos propios.

1. Para una mejor distribución de las participaciones que el gobierno federal entrega a los municipios, se debe instituir un organismo de coordinación hacendario, encargado de fijar normas y procedimientos para el ejercicio de las responsabilidades del gasto público nacional. El Gobierno Federal y las entidades federativas estarían representadas en dicha instancia, que sería independiente en sus decisiones y su funcionamiento, además de profesionalizada en su desempeño.

Estas asignaturas pendientes con el municipio mexicano, ha impedido que el viacrucis quede en la cuarta o quinta estación, cuando ya deberíamos haber concluido la decimoquinta estación.